Dados los increibles avances en la ciencia médica que conlleva a complejas tecnologías para mejorar la calidad de vida del ser humano, cabe preguntarnos a la luz de nuestro discernimiento, como pacientes y como médicos, en fin como responsables por un lado de las decisiones y por otro lado de nuestra pericia y experiencia, si en verdad es justificado o no hacer hasta lo imposible para prolongar o preservar la vida, sin tener en cuenta los costos tangibles e intangibles intrínsecos en cada acto médico? 
-¿ Será que los pacientes de las Unidades de cuidados intensivos, cuando son dados de alta,
tendran una calidad de vida digna?
-¿ Será que el costo del desgaste por el estrés, la angustia y la preocupación económica de parientes y familiares, es tenido en cuenta para decidir la prolongación de una vida sin pronóstico favorable?
-¿ Será que entre más se especializa cada rama de la ciencia médica, ayudamos realmente a que nuestros pacientes tengan una vida digna o más bien le estamos enredando o complicando la vida a ese paciente que de pronto piensa en que hubiese sido mejor no saber tanto?
-¿ Será que entre más aparatos y tecnologías invaden el mundo de la ciencia médica, corremos el riesgo de entorpecer el curso natural de los eventos y en vez de ayudar al paciente, lo estamos sometiendo a un sufrimiento o dolor, de lógica prevenible.
-¿ Será que todo lo tecnológicamente posible es éticamente correcto?
Tengo en mis momentos de análisis y reflexión, sobre lo que es la vida humana, muchos interrogantes, basados en la observación diaria del comportamiento de médicos, pacientes y familiares, que me hacen cuestionar ese afan protagónico y competitivo entre colegas, IPS, clínicas y hasta hospitales, de mostrar efectividad y eficacia con índices de gestión, disminución de tasas de mortalidad, uso racional de recursos, sin mostrar indicadores de vigilancia o seguimiento a los productos "vivos" de tales procedimientos.
¿Cuántos niños prematuros resucitados y hospitalizados en UCI llegan a adultos con capacidad para acceder a una profesión?
¿Cuántos pacientes dados de alta, después de estar conectados a respiradores, marcapasos, etc, siguen su ritmo de vida similar al que tenían antes del episodio catastrófico?.
Cada vez el asombro es mayor, con cada paciente que se mantiene "vivo" conectado a múltiples aparatos, con cada paciente que hemos arrancado de las garras de la muerte, pero... los urgenciólogos o intensivistas o galenos implicados, gozan de la libertad de pensar y decidir cuándo, quiénes,en qué situación debemos usar todos esos recursos tecnológicos?
Las decisiones que se toman estarán influenciadas por el saber médico o por temor a las implicaciones legales desencadenadas del acto médico?
Desde este humilde Blog, hago un llamado a los colegas y todos los actores del sistema, para establecer mecanismos que nos permitan tener nuestras propias estadísticas y así poder saber para dónde vamos, que podamos establecer comparaciones y retos con nosotros mismos; no basta con mirar lo que hacen paises extranjeros y concluir que vamos bien, necesitamos vernos nosotros mismos y mejorar para nosotros.
No hay duda que la ley 100, trajo el cambio de concepción de la profesión médica como arte humanista para convertirla en un negocio mercantilista, muy lucrativo para los dueños de la economía, ya que con el correr de los años se ha demostrado que las grandes empresas de salud, nunca fueron pequeñas en sus inicios, estas fueron absorbidas por los peces grandes que entendieron el negocio y aplicaron bien los principios mercantiles, no han mirado la salud como forma de ayudar al prójimo enfermo sino cómo hacer rentable su atención.
Por lo cual , nosotros como médicos debemos seguir actuando sin perder la ética, cuando se sepa del mal pronóstico en un caso, no debemos patrocinar la aparatología científica y tampoco someter a ese pobre paciente a sufrir en medio de este comercio de salud, que lo que al fin y al cabo hace es retrasar la muerte y no prolongar dignamente la vida, cambiando por completo la filosofía del ser médico, haciéndola parecer como algo inhumano.
No olvidemos jamás el principio hipocrático:
Primum non nocere. (Lo primero ante todo es no hacer daño)
acto+médico ley+100 ética+médica reflexiones
La foto fue bajada de aquí











