24 de mayo de 2008

TODO LO TECNOLÓGICAMENTE POSIBLE ES ÉTICAMENTE CORRECTO?

Dados los increibles avances en la ciencia médica que conlleva a complejas tecnologías para mejorar la calidad de vida del ser humano, cabe preguntarnos a la luz de nuestro discernimiento, como pacientes y como médicos, en fin como responsables por un lado de las decisiones y por otro lado de nuestra pericia y experiencia, si en verdad es justificado o no hacer hasta lo imposible para prolongar o preservar la vida, sin tener en cuenta los costos tangibles e intangibles intrínsecos en cada acto médico?

-¿ Será que los pacientes de las Unidades de cuidados intensivos, cuando son dados de alta,
tendran una calidad de vida digna?


-¿ Será que el costo del desgaste por el estrés, la angustia y la preocupación económica de parientes y familiares, es tenido en cuenta para decidir la prolongación de una vida sin pronóstico favorable?

-¿ Será que entre más se especializa cada rama de la ciencia médica, ayudamos realmente a que nuestros pacientes tengan una vida digna o más bien le estamos enredando o complicando la vida a ese paciente que de pronto piensa en que hubiese sido mejor no saber tanto?

-¿ Será que entre más aparatos y tecnologías invaden el mundo de la ciencia médica, corremos el riesgo de entorpecer el curso natural de los eventos y en vez de ayudar al paciente, lo estamos sometiendo a un sufrimiento o dolor, de lógica prevenible.

-¿ Será que todo lo tecnológicamente posible es éticamente correcto?

Tengo en mis momentos de análisis y reflexión, sobre lo que es la vida humana, muchos interrogantes, basados en la observación diaria del comportamiento de médicos, pacientes y familiares, que me hacen cuestionar ese afan protagónico y competitivo entre colegas, IPS, clínicas y hasta hospitales, de mostrar efectividad y eficacia con índices de gestión, disminución de tasas de mortalidad, uso racional de recursos, sin mostrar indicadores de vigilancia o seguimiento a los productos "vivos" de tales procedimientos.

¿Cuántos niños prematuros resucitados y hospitalizados en UCI llegan a adultos con capacidad para acceder a una profesión?

¿Cuántos pacientes dados de alta, después de estar conectados a respiradores, marcapasos, etc, siguen su ritmo de vida similar al que tenían antes del episodio catastrófico?.

Cada vez el asombro es mayor, con cada paciente que se mantiene "vivo" conectado a múltiples aparatos, con cada paciente que hemos arrancado de las garras de la muerte, pero... los urgenciólogos o intensivistas o galenos implicados, gozan de la libertad de pensar y decidir cuándo, quiénes,en qué situación debemos usar todos esos recursos tecnológicos?

Las decisiones que se toman estarán influenciadas por el saber médico o por temor a las implicaciones legales desencadenadas del acto médico?

Desde este humilde Blog, hago un llamado a los colegas y todos los actores del sistema, para establecer mecanismos que nos permitan tener nuestras propias estadísticas y así poder saber para dónde vamos, que podamos establecer comparaciones y retos con nosotros mismos; no basta con mirar lo que hacen paises extranjeros y concluir que vamos bien, necesitamos vernos nosotros mismos y mejorar para nosotros.

No hay duda que la ley 100, trajo el cambio de concepción de la profesión médica como arte humanista para convertirla en un negocio mercantilista, muy lucrativo para los dueños de la economía, ya que con el correr de los años se ha demostrado que las grandes empresas de salud, nunca fueron pequeñas en sus inicios, estas fueron absorbidas por los peces grandes que entendieron el negocio y aplicaron bien los principios mercantiles, no han mirado la salud como forma de ayudar al prójimo enfermo sino cómo hacer rentable su atención.

Por lo cual , nosotros como médicos debemos seguir actuando sin perder la ética, cuando se sepa del mal pronóstico en un caso, no debemos patrocinar la aparatología científica y tampoco someter a ese pobre paciente a sufrir en medio de este comercio de salud, que lo que al fin y al cabo hace es retrasar la muerte y no prolongar dignamente la vida, cambiando por completo la filosofía del ser médico, haciéndola parecer como algo inhumano.

No olvidemos jamás el principio hipocrático:
Primum non nocere. (Lo primero ante todo es no hacer daño)


La foto fue bajada de aquí

1 de mayo de 2008

¿QUÉ NOS DISGUSTA A LOS MÉDICOS?.

Hay en la sociedad, ciertos temas que son casi intocables para algunas profesiones y más cuando de compartir con los demás se trata.
Hoy traigo algunas consideraciones para tener en cuenta en momentos en que se necesite consultar al médico, ya sea por que estemos enfermos o tengamos que acompañar a alguien a consulta.
He hecho un listado de las cosas que nos disgustan a los MEDICOS con respecto a nuestra profesión, no sin antes advertir que no tiene un orden de importancia establecido y que bien o mal, casi todos hemos tenido que ver con estas situaciones y hemos aprendido a tolerarlas y manejarlas sin que repercutan en la calidad del servicio (por lo menos en mi caso personal).


1) Que nos detengan en medio de un supermercado, o en un bus o en la calle, o se aproveche la visita del médico a una oficina o a una casa de parientes o amigos, para hacernos "una preguntica" que termina siendo una consulta.
La salud humana es algo sagrado, al igual que la profesión y cualquier duda o problema de salud requiere privacidad.

2) Que no podamos asistir y disfrutar sanamente en una reunión familiar o social, sin que alguien nos haga una consulta en medio del bullicio y la diversión.
Por ética y respeto al derecho al sano esparcimiento, las fiestas no son sitio adecuado para atender consultas.

3) Que en las salas de espera de cualquier institución de salud o consultorio, los pacientes y familiares compartan entre si, todos los males que los aquejan, y cuando pasan a consulta ya no quieren contarle al médico sus síntomas por temor o por desgaste propio del hecho.
Muchas veces las historias compartidas confunden a muchos pacientes por lo fatalistas que son, ya que casi nunca tienen final feliz; porque habitualmente el ser humano es dado a difundir lo malo o lo trágico y no se le da mucha trascendencia a los buenos hechos.

4) Que sigan catalogando a todos los médicos recién egresados (jóvenes) como "mediquitos", o como "aprendices". Todos los médicos fuimos en alguna ocasión novatos.
La experiencia y la sabiduría no tienen nada que ver con la edad.

5) Que en una carrera de taxi, si el taxista se entera que somos médicos, termine haciéndonos una consulta.
Toda consulta requiere interrogatorio, examen clínico y análisis terapeutico, imposible de realizar en un vehículo en marcha.

6) Que en brigadas de salud, le lleven a consulta un paciente con más de 10 años sin salir a la calle y en la atención se pretenda curarle con una fórmula los miles de males que lo aquejan. Esto generalmente sucede con ancianos, esquizofrénicos o discapacitados, quienes son aislados por sus propios familiares debido sobre todo a su condición de indefensión.
Todo paciente se mira como ser humano enfermo que merece respeto y amerita una buena valoración médica, cosa imposible de obtener en una brigada de salud.

7) Que nos soliciten VITAMINAS para curarse de todos los síntomas, así el diagnóstico sea una enfermedad infecciosa grave o un stress.
Las vitaminas no son la panacea del universo; aunque son esenciales en nuestro cuerpo, facilmente se consiguen en la sana alimentación diaria (frutas, verduras, huevos, carnes, cereales, etc) y además son naturales.

8) Que se use los términos: "Hace tiempo..." , "hace rato..." , "hace ratico..." ,"hace diitas..." , para referirse a las preguntas sobre el tiempo de evolución de un malestar.
En medicina, el tiempo de evolución de una enfermedad expuesta con algo de precisión, ayuda a definir sobre causas, evolución y diagnóstico de la enfermedad.

9) Que nos exageren los síntomas, por ej: "el niño tiene gripa desde que nació"; "me estoy muriendo"; "no dormí en toda la noche"; "casi me carbonizo por la fiebre".
No es necesario exagerar para justificar la prioridad de la atención.

10) Que en la consulta nos digan el diagnóstico, los análisis o estudios requeridos y a la vez qué les vamos a prescribir, sin darle opción al médico para que por lo menos opine.
Sin comentario.

11) Que se alarmen porque un médico este enfermo o resfriado.
Como seres humanos normales, y debido al contacto diario con muchas enfermedades, es lógico que alguna vez nos sintamos enfermos.

12) Que asusten a los niños, amenazándoles con el consabido: "el médico te va a chuzar" o "si no te tomas la sopa te llevo al médico".
Los médicos no podemos ser "el coco" ni tenemos espíritu de destrucción ni de terror.


13) Que ante cualquier servicio o atención médica, amenazen siempre con una demanda o hasta con sentencia de muerte y sobre todo antes de recibir la atención. Esto es frecuente, ahora con la ley 100. Sinembargo se requiere fe, confianza y respeto entre otras cosas, para tener éxito en cualquier eventualidad y además nadie trabaja bien bajo amenazas.


A pesar de todo, el profesional médico debe tener en cuenta el estado de angustia y desesperación de un paciente enfermo que le hace cometer ciertas conductas inaceptables para el médico pero que con mucha cautela y diplomacia se puede orientar para mejorar esta relación tan cuestionada en la actualidad.