22 de noviembre de 2007

MEDICINA DEFENSIVA: PRÁCTICA MÉDICA MODERNA.


En los últimos tiempos la práctica médica ha cambiado demasiado hasta llegar a extremos ilógicos e insospechados.

Bien lo aprendimos en nuestra Escuela de Medicina, cuando podíamos contar con verdaderas Escuelas de enseñanza de Medicina, cuando nuestros maestros nos recalcaban con la frase:

En medicina 2 + 2 no son 4, con lo cual comprendimos que la medicina no es una ciencia exacta como la Matemática.

El ser humano es muy complejo, y presenta múltiples variaciones o variables per se.

Si algo puede anotarse positivamente al sistema de salud actual (ley 100) es que obliga a todos los usuarios a capacitarse, a conocer algo de salud y enfermedad, ya que se presume que el único responsable de la salud es el mismo paciente o cuidador; por lo tanto él debe conocer, debe asesorarse muy bien, debe investigar en fuentes autorizadas, para que con estos conocimientos colabore o ayude al facultativo en su noble tarea o arte de aliviar su enfermedad; y así sepa cómo se va tomar los medicamentos, cuáles son los cuidados o recomendaciones previas a los exámenes o estudios, el tipo de alimentos que le benefician o le perjudican, en fin cada paciente debe conocer lo necesario para sobrellevar sus malestares o enfermedad diagnosticada.

Pero lo que no se entiende ni se acepta es que los usuarios aprendan o se capaciten o investiguen para estar prevenidos del médico y poder "pillarle cualquier falla" y demandarlo.

Todo esto ha traído como consecuencia la práctica de una Medicina a la defensiva.

El médico constantemente se encuentra en la disyuntiva: o hacer una buena práctica médica (acto médico) con base en sus conocimientos y experiencia, o tener preparada una "batería de exámenes o estudios" por "si acaso".

Esta actitud del "por si acaso" lo que conlleva es a una mala utilización de recursos en salud, lo que por su exageración induce en las grandes empresas que manejan la salud, una forma de salvaguardar sus finanzas, racionalizando gastos a través de las oficinas de Auditoría, no autorizando o glosando muchos estudios o exámenes con la consabida frase de NO PERTINENTE.

Es más deprimente que en algunas ocasiones, estas negaciones llevan intrínseca verdaderas catástrofes, tragedias humanas o diagnósticos que pasan desapercibidas por administraciones de IPS y EPS.

Pienso que en este mundo tan convulsionado, los seres humanos debemos ser solidarios entre sí, para ayudarnos, para confiar, para tener fe y no para atacarnos unos a otros. Cuando entendamos que nos mueve un principio de buena fe y que todos somos hermanos, no va a ser necesario demandas, y lo que ha de hacer daño caerá por su propio peso.

Les dejo 2 situaciones que presencié hace algún tiempo:

1)En una prestigiosa y reconocida Clínica de Barranquilla, el dueño/administrador regañando y reclamándole a un especialista por una fórmula prescrita a un paciente con 30 cápsulas de Ampicilina para tomar una cada 6 horas por 7 días y le decía que para qué tantas Ampicilinas si con 10 cápsulas era más que suficiente.

2)Paciente joven (menor de 30 años), de sexo femenino, obesa y con típicos síntomas y signos de Diabetes, con madre diabética, la orden de laboratorio que le expedí con Glicemia, fue rechazada porque LA GLICEMIA NO ES EXAMEN DE LAB. DE NIVEL 1, y para realizarlo tenía que estar diagnosticada e incluida en un programa de Diabéticos o ser ordenada por un especialista en Medicina Interna. Afortunadamente, la paciente se hizo el análisis particular y se comprobó que era diabética, se inscribió en el programa y se encuentra mucho mejor y conciente de su enfermedad.



La imagen fue tomada de aquí

4 de noviembre de 2007

CREENCIAS QUE AFECTAN NUESTRA SALUD. (PARTE 5)


Existe una tendencia general a repetir conductas que en vez de traer beneficios, producen alteraciones en el proceso natural que todos traemos para protegernos de eventos nocivos.
En su mayoría no tienen explicación alguna y nadie se pregunta el por qué, sólo se repiten por tradición.

Veamos otras creencias o mitos:

11) LIMPIARSE (HURGARSE) LOS OÍDOS: En consulta vemos casi diariamente, desde neonatos hasta ancianos problemas en oído externo y medio, ocasionados por el afán de limpiarnos los oídos, algunas veces cuando consideramos que están sucios (sucios?), o cuando sentimos picazón o rasquiña (prurito), o cuando no escuchamos bien (hipoacusia).

Explicación: El oído externo (el conducto que va desde la membrana del tímpano hasta el pabellón auricular) tiene un sistema propio de limpieza que consiste en una serie de vellos o cilias encargado de transportar las secreciones producidas por las glándulas sebáceas (sebo) y glándulas ceruminosas (producen cerumen o cera) desde la parte interna a la externa, este es un proceso intrínseco del oído.
Cuando por desconocimiento de este proceso, introducimos objetos como: ganchos, palillos, plumas de aves, lapiceros o copitos, lo que estamos es dañando este proceso de limpieza al lacerar o raspar estos aparentemente débiles pelitos y entonces el cerumen no se puede transportar al exterior, dando por consiguiente la acumulación en el interior del conducto y es cuando sentimos dolor, hipoacusia y más picazón.
He visto muchos tímpanos perforados y hasta tapones de cerumen casi petrificados a consecuencia de ello.

Sugerencias: Dentro del oído no se introduce nada.
La cera no hay que extraerla, ya que ella es una defensa para proteger la entrada de gérmenes, suciedad, etc.
Los copitos son para limpiar el pabellón auricular (la oreja) de los residuos de cerumen que caen procedentes de la autolimpieza.
Si usted siente alguna molestia en sus oídos, primero hágase ver del médico, quien tiene un OTOSCOPIO que es un equipo especial con una fuente de luz y una lente para introducirlo en el conducto y saber qué está sucediendo. Pueden ser muchas razones patológicas que expliquen el síntoma y sólo los médicos hemos sido entrenados para diagnosticarlos y dependiendo del problema se recomienda la conducta pertinente.

12) LAS INYECCIONES SON LA VÍA MAS RÁPIDA PARA CURAR: Esta es una creencia que afecta en cierta forma el desarrollo de una buena consulta médica.

Muchos pacientes consultan con la convicción de que se le prescriba inyectables no mostrando mucha fe ni confianza si no se les complace (la fe es absolutamente necesaria en todo lo que nos mueve). Quizá se da esta creencia porque se piensa que el medicamento va directamente al torrente sanguíneo y no necesita mucho tiempo para su efecto.

Explicación: Cada medicamento tiene su mecanismo de acción diferente de acuerdo a muchos factores, por ej: con qué sustancia va ligado, si es soluble en agua u otro líquido, si es o no afectado por los ácidos digestivos, si es de uso tópico, etc.. Esto es lo que al fin y al cabo determina su vía de administración.

En todo caso, casi todos los medicamentos (cualquier vía usada) deben sufrir un proceso metabólico (por hígado o por riñón) y el producto de este proceso, es lo que conocemos los profesionales de la salud como metabolito activo.

Sugerencias: Cuando consulte al médico, confíe, tenga fe en él. Los médicos hemos pasado por un proceso de aprendizaje para complementar una misión sagrada: ayudar al prójimo sin causar daño.
Continuará...
Imagen tomada de aquí

2 de noviembre de 2007

REALMENTE VALORAMOS LA VIDA ?


Una muestra cotidiana de la pérdida de valores en la sociedad actual, es la poca importancia que le damos a nuestra salud, unas veces con la excusa de que el sistema no nos permite con facilidad acceder a una atención médica oportuna ( y ciertamente se tiene razón, pero no sirve como excusa).

Es preocupante percatarnos diariamente de hechos que son ejemplo de ello:

Si en el hogar hay problemas con algún electrodoméstico ( TV, estufa, equipo de sonido, licuadora, plancha, etc.) lo primero que se nos ocurre es pensar en buscar algún técnico experto, y de hecho lo buscamos y le llevamos el artefacto para su arreglo. No pensamos en ningún momento desarmar, abrir o cambiar piezas del aparato averiado (o sea no nos "automedicamos").

Sigue Leyendo...




Si estamos trabajando en el PC y tenemos algún percance o daño de archivos o se nos bloquea el equipo, inmediatamente contactamos al "médico de los computadores" (léase: técnico en sistemas) para que nos diagnostique y solucione el problema. No se nos ocurre buscar un destornillador y abrir el ordenador para arreglarlo por nuestra cuenta.

Lo mismo sucede cuando tenemos cualquier animal como mascota y un día el animalito amanece enfermo, lo primero que se nos ocurre es buscar un veterinario para hacerle la consulta, además estamos dispuestos a pagar lo que nos cobre sin protestar y sin regatear. No nos atrevemos a darle drogas ni medicamento alguno, porque el pobre animalito se nos puede morir (o sea no lo automedicamos).

Téngase en cuenta que generalmente esto sucede con cosas materiales o animales, que en casos extremos se pueden remplazar, pero no nos atrevemos a abusar con la "automedicación".

Ahora bien, reflexionemos: Y por qué, cuando lo averiado, descompuesto o enfermo, somos los mismos seres humanos, en vez de buscar al técnico experto (léase: MEDICO) lo primero que hacemos es consultar al amigo, al tendero, a la tía, al de la droguería o a cualquier otra persona sin conocimientos adecuados de salud, para que nos diagnostique y recete, lo primero que se le ocurra o en muchas ocasiones nos autoformularnos sin preguntarle a nadie?

Será que vale más un artefacto electrodoméstico o una mascota que la propia vida humana?

Será que si esto ocurre con uno de nuestros hijos (y frecuentemente pasa) y hay un desenlace fatal, lo podríamos remplazar en cualquier almacén o tienda de mascotas por otro hijo similar?

(Disculpen el ejemplo pero quiero ser muy gráfico).

Soy partidario de una regulación o legislación más humana en cuanto a la salud, pero con verdadero sentido de participación hacia la comunidad, con verdadera oportunidad para todos los seres humanos que necesiten una verdadera atención, una orientación o simplemente que necesiten a alguien quien los escuche; ya que no siempre en consultas médicas es necesario prescribir medicamentos, algunas veces basta con escuchar y dar una voz de aliento o de comprensión a alguien necesitado y para esto también es indispensable un período de tiempo adecuado, que no se puede atar a un cronómetro que nos amenace con los 20 minutos, exigidos por un caprichoso gobernante.
Imagen tomada de aquí: