En los últimos tiempos la práctica médica ha cambiado demasiado hasta llegar a extremos ilógicos e insospechados.
Bien lo aprendimos en nuestra Escuela de Medicina, cuando podíamos contar con verdaderas Escuelas de enseñanza de Medicina, cuando nuestros maestros nos recalcaban con la frase:
En medicina 2 + 2 no son 4, con lo cual comprendimos que la medicina no es una ciencia exacta como la Matemática.
El ser humano es muy complejo, y presenta múltiples variaciones o variables per se.
Si algo puede anotarse positivamente al sistema de salud actual (ley 100) es que obliga a todos los usuarios a capacitarse, a conocer algo de salud y enfermedad, ya que se presume que el único responsable de la salud es el mismo paciente o cuidador; por lo tanto él debe conocer, debe asesorarse muy bien, debe investigar en fuentes autorizadas, para que con estos conocimientos colabore o ayude al facultativo en su noble tarea o arte de aliviar su enfermedad; y así sepa cómo se va tomar los medicamentos, cuáles son los cuidados o recomendaciones previas a los exámenes o estudios, el tipo de alimentos que le benefician o le perjudican, en fin cada paciente debe conocer lo necesario para sobrellevar sus malestares o enfermedad diagnosticada.
Pero lo que no se entiende ni se acepta es que los usuarios aprendan o se capaciten o investiguen para estar prevenidos del médico y poder "pillarle cualquier falla" y demandarlo.
Todo esto ha traído como consecuencia la práctica de una Medicina a la defensiva.
El médico constantemente se encuentra en la disyuntiva: o hacer una buena práctica médica (acto médico) con base en sus conocimientos y experiencia, o tener preparada una "batería de exámenes o estudios" por "si acaso".
Esta actitud del "por si acaso" lo que conlleva es a una mala utilización de recursos en salud, lo que por su exageración induce en las grandes empresas que manejan la salud, una forma de salvaguardar sus finanzas, racionalizando gastos a través de las oficinas de Auditoría, no autorizando o glosando muchos estudios o exámenes con la consabida frase de NO PERTINENTE.
Es más deprimente que en algunas ocasiones, estas negaciones llevan intrínseca verdaderas catástrofes, tragedias humanas o diagnósticos que pasan desapercibidas por administraciones de IPS y EPS.
Pienso que en este mundo tan convulsionado, los seres humanos debemos ser solidarios entre sí, para ayudarnos, para confiar, para tener fe y no para atacarnos unos a otros. Cuando entendamos que nos mueve un principio de buena fe y que todos somos hermanos, no va a ser necesario demandas, y lo que ha de hacer daño caerá por su propio peso.
Les dejo 2 situaciones que presencié hace algún tiempo:
1)En una prestigiosa y reconocida Clínica de Barranquilla, el dueño/administrador regañando y reclamándole a un especialista por una fórmula prescrita a un paciente con 30 cápsulas de Ampicilina para tomar una cada 6 horas por 7 días y le decía que para qué tantas Ampicilinas si con 10 cápsulas era más que suficiente.
2)Paciente joven (menor de 30 años), de sexo femenino, obesa y con típicos síntomas y signos de Diabetes, con madre diabética, la orden de laboratorio que le expedí con Glicemia, fue rechazada porque LA GLICEMIA NO ES EXAMEN DE LAB. DE NIVEL 1, y para realizarlo tenía que estar diagnosticada e incluida en un programa de Diabéticos o ser ordenada por un especialista en Medicina Interna. Afortunadamente, la paciente se hizo el análisis particular y se comprobó que era diabética, se inscribió en el programa y se encuentra mucho mejor y conciente de su enfermedad.
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